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HUELGA HISTÓRICA QUE ‘DEVORARÁ’ EE. UU.: 115 CIUDADES PARALIZARÁN EL PAÍS EL 1 DE MAYO

Por primera vez en la historia de EE. UU., miles de trabajadores, estudiantes, inmigrantes y desempleados de más de 115 ciudades por todo el país participarán en la huelga nacional convocada para el 1 de mayo para enfrentarse juntos al sistema ‘corrompido hasta la médula’ y la injusticia económico-social que vive el país norteamericano.

Mientras que los medios estadounidenses se han centrado en lasbatallas preelectorales, el mayor incordio para las grandes corporaciones internacionales y el Gobierno de EE. UU., el movimiento ‘Ocupa Wall Street’, sigue ampliando la lista de las ciudades que buscan lanzar su voz el Día Internacional del Trabajo “en un acto de solidaridad del 99% de la población global en su lucha contra el 1% de los más ricos y poderosos”.

Huelga nacional con reto global

Los participantes, que instan a todos a ausentarse ese día (que en EE. UU. no es festivo) de sus puestos de trabajo y de los estudios para que su ausencia haga saber a un sistema corrupto que están descontentos con lo que está sucediendo, prometen no simplemente paralizar todo EE. UU., sino intentar convertir la huelga en el acto global.

“Si es miembro de un sindicato, puede declararse en huelga oficialmente. Pero si no lo es, póngase ‘enfermo’ o tómese vacaciones”, recomiendan los activistas, apuntando que cualquiera puede unirse a la acción.

Los ‘indignados’, apoyados por los piratas informáticos más famosos del mundo Anonymous, subrayan que el 1 de mayo es un día perfecto para protestar contra la corrupción del mercado global, que aumentó el desempleo, los bajos salarios, elevó los impuestos y la pauperización del 99% de la población que no cuenta con la mayor parte de los recursos mundiales.

Aparte de EE. UU., la huelga global prevista ya cuenta con la participación de varias ciudades mundiales, entre las cuales se encuentran Londres (Reino Unido), Melbourne y Sidney (Australia), Ottawa y Toronto (Canadá) y Seúl (Corea del Sur).

Artículo completo en :http://actualidad.rt.com/actualidad/ee_uu/issue_39049.html

Policía escanea el iris de los detenidos de Occupy a cambio de libertad bajo fianza

El primero de los más de 70 manifestantes detenidos del Movimiento Occupy Wall Street la tarde del sábado fueron procesados ayer en la Corte de Manhattan.

Los manifestantes de Occupy Wall Street y sus asesores legales se sorprendieron ayer al enterarse de que serían puestos en libertad bajo fianza si aceptaban que su iris fuera fotografiado y registrado en una base de datos. La idea de que el estado recopile información biométrica distintiva de la gente que ni siquiera ha sido acusada de un delito, pone en entredicho las libertades civiles.

A diferencia de las huellas dactilares, ninguna ley establece en EEUU la obligatoriedad de que los cuerpos policiales fotografían el iris de los detenidos.

Sin embargo, en Nueva York la policía regularmente dice a los arrestados que las fotografías son obligatorias, y que de no ser fotografiado se prolongaría su estancia en la cárcel. A menudo los acusados se han negado a cumplir esta decisión.

Moira Meltzer-Cohen, una estudiante de Derecho de tercer año que ayuda en la defensa de los Occupy, aseguró que fotografiar el iris y condicionar este acto para otorgar la libertad bajo fianza va contra la ley. “En Nueva York, la fianza sólo puede ser legalmente establecida para un solo propósito: garantizar que los acusados aparezcan en su próxima audiencia”, añadió

En el caso de una joven Occupy procesada ayer, esta práctica se puso en evidencia. Con sus padres sentados en la sala del tribunal, la muchacha tuvo su primer encuentro con el sistema de justicia. Inicialmente fue acusada por resistirse a la detención e intento de robo. El fiscal retiró la acusación cuando reconoció que la acusación era de un policía que la detuvo alegando que ella había intentado tomar su placa, a pesar de que el funcionario reconoció que nunca pensó que ella estaba tratando de robar.

Sin embargo, el fiscal pidió 1.000 dólares de fianza porque la acusada se había negado a dejar que su iris sea fotografiado.

(Con información de The Village Voice, Estados Unidos. Traducido por Cubadebate)

“Occupy Wall Street” señala que en EEUU se quiere impedir cualquier debate sobre desigualdad social

El movimiento Occupy Wall Street (OWS) en Washington DC, señala que los funcionarios estadounidenses se esfuerzan por impedir cualquier diálogo acerca de la desigualdad social.

Los indignados anticapitalistas que se congregan en el OWS han encarado serios desafíos cuando la policía estadounidense ha tratado de desmantelar los campamentos levantados en la plaza McPherson, un pequeño parque cerca de la Casa Blanca, informó el jueves Press TV.

En un alegato presentado al tribunal provisional, los manifestantes anti Wall Street, además de señalar que es ilegal desmantelar los campamentos, denunciaron que la policía del Servicio de Parques Nacionales (NPS, por sus siglas en inglés) no ha aplicado los procedimientos adecuados para confiscar, guardar y devolver sus propiedades.

A pesar de las declaraciones de los funcionarios que alegan estar preocupados por la seguridad y sanidad de los campamentos, los manifestantes creen que los oficiales aspiran silenciar las protestas, cuya voz se alza contra la desigualdad social.

El activista político Tighe Barry ha anunciado que el problema principal de la nación estadounidense no es la sanidad ni la seguridad, sino abrir un diálogo acerca de la injusticia que vive el país.

“Occupy Washington” es considerado una fuente de inspiración para los seguidores del gran movimiento en general mientras que la policía no deja de reprimir a los manifestantes.

El Movimiento OWS comenzó el pasado 17 de septiembre en Nueva York en contra de la inequidad y el sistema financiero dominantes y, rápidamente, se extendió a diversas ciudades de EEUU.

5,800 personas han sido detenidas durante las expresiones pacíficas de este movimiento en diferentes ciudades estadounidenses hasta el día 31 de diciembre de 2011, según el sitio web Occupy-arrests.com.

Librered.net

Miles de indignados bloquean el puerto estadounidense de Oakland

Miles de personas acudieron ayer a la “huelga general” convocada por los acampados y simpatizantes de Occupy Oakland, el brazo fuerte del movimiento en la costa oeste de EE UU, que en las últimas horas ha ocupado el puerto de la ciudad (el quinto más importante del país). La ciudad al otro lado de la bahía de San Francisco es uno de los puntos más “rojos” del país y ha acogido con ganas este movimiento. Desde que el pasado 10 de octubre los primeros indignados plantaran sus tiendas frente al ayuntamiento de Oakland, la acampada ha seguido creciendo. “La experiencia del movimiento en Nueva York nos ha inspirado una forma de expresión, pero el sentimiento que nos une ya estaba aquí”, dice Laura Long, de 28 años, miembro de la comisión de comunicación de los acampados y empleada de una consultora de medioambiente. El sentimiento al que se refiere es la sensación de que la política se ha entregado a los poderes económicos y ha dejado de lado al 99% de la población que no es rico, de ahí el lema que con más fuerza ha prendido de este lado del Atlántico: “somos el 99%”.

La violenta intervención policial del pasado 25 de octubre, cuando como ya ha pasado en otras ciudades la alcaldesa Jean Quan ordenó levantar la acampada por motivos de higiene, le ha dado fuerza al movimiento. Miles de personas han visto el vídeo (http://www.youtube.com/watch?v=zEj_4fqDbnM) en el que se aprecia cómo el joven veterano de la guerra de Irak Scott Olsen (24 años) es golpeado en la cabeza por una lata de espray de gases lacrimógenos y por proyectiles de goma. Olsen queda tumbado en el suelo y en el vídeo también se ve cómo la policía sigue disparando proyectiles a quienes acuden en su ayuda. El marine está en estado grave, con el cráneo fracturado. El incidente ha supuesto un fuerte varapalo para Quan, y en general los políticos de San Francisco (que están en plena campaña, la semana que viene hay elecciones locales) han lanzado numerosos guiños a los manifestantes. “Yo les apoyo”, decía ayer David Chiu, uno de los moderados que opta al ayuntamiento. “Han aumentado las desigualdades en este país y hay que escucharles”.

Además de Olsen, los acampados de Oakland tienen un segundo referente: Oscar Grant, el joven afroamericano fríamente asesinado por un policía en 2009 en el metro de la ciudad (vídeo:http://www.youtube.com/watch?v=8Tmh9B8LVxM&feature=fvst ), y han rebautizado la plaza del ayuntamiento Oscar Grant Plaza. Ayer, antes de que los manifestantes ocuparan el puerto, esta plaza era un jolgorio de gente de todas las razas y sensibilidades que acudieron a esta suerte de huelga general, un modo de protesta con contenido simbólico, pues Oakland acogió la última gran huelga general de EE UU, en 1946. Muchas tiendas de la zona estaban ayer cerradas y con los siguientes carteles: “Estamos cerrados por la huelga general convocada por Occupy Oakland” (unos 40 de un total de 325 trabajadores del puerto no fueron ayer a trabajar, así como 300 de los 2.000 profesores de la zona, según The New York Times). El lema de la convocatoria, ‘Tax the rich’ (cobren impuestos a los ricos), se repetía en cientos de carteles.

Entre los asistentes había padres con sus hijos, parados, representantes de los universitarios (fuertemente endeudados para pagar sus estudios pero con dificultades para encontrar un trabajo que les permita saldar sus créditos), admiradores de los pantera negra (movimiento afroamericano que se fundó en Oakland), médicos con carteles a favor de un sistema de salud para todos, jóvenes con caretas de los activistas cibernéticos Anonymus o con pegatinas de apoyo a Bradley Manning (el soldado que permanece en la cárcel por filtrar documentos secretos a Wikileaks). Los acampados, que al igual que los españoles reciben comida gratis de los comercios de la zona, han tenido también muy buena acogida entre los amantes de la comida ecológica, y numerosas empresas de productos biológicos (como Farm to table o Food first) les han dado alimentos. También había un grupo de una cincuenta personas sentados formando un círculo y meditando en apoyo a la jornada de protesta, que también ha sido secundada con marchas solidarias en Nueva York, Philadelphia o Boston.

Como ha sucedido en España, los acampados de Oakland han decidido (tras consensuarlo en su correspondiente asamblea general) brindar su apoyo a las personas desahuciadas o a punto de serlo, aunque todavía tienen que concretar cómo piensan hacerlo (se calcula que una de cuatro personas va a perder su casa en la zona). Ayer, entre los manifestantes había decenas de afectados, como Michelle Donaghan, de 53 años y madre de un adolescente, que ya ha recibido la orden de desahucio: “Pero no pienso marcharme”, dice. “Mucha gente me apoya y si hace falta ocuparé mi casa”.

Artículo publicado en ElPaís.com

El fantástico éxito de Ocupa Wall Street

La Jornada

El movimiento Ocupa Wall Street -porque ahora es un movimiento- es el acontecimiento político más importante en Estados Unidos desde los levantamientos de 1968, de los que es descendiente, o su continuación.

Nunca sabremos con certeza por qué comenzó en Estados Unidos cuando lo hizo -y no tres días, tres meses, tres años antes o después-. Las condiciones estaban ahí: agudas penurias económicas siempre en aumento, no sólo para quienes de verdad están golpeados por la pobreza, sino también para un segmento en perpetuo crecimiento de los pobres que laboran (conocidos también como clase media); una exageración increíble (voracidad y explotación) del uno por ciento más acaudalado de la población estadunidense (Wall Street); el ejemplo de enojadas insurrecciones por todo el mundo (la primavera árabe, los indignados españoles, los estudiantes chilenos, los sindicatos de Wisconsin y una larga lista de otros). No importa en realidad qué chispa fue la que prendió el fuego. Este comenzó.

En la Etapa Uno -los primeros días- el movimiento fue un puñado de personas audaces, casi todas jóvenes, que intentaban manifestarse. La prensa las ignoró totalmente. Algunos estúpidos capitanes de la policía pensaron que un poco de brutalidad acabaría con las manifestaciones. Fueron captados en película y la película se volvió viral en YouTube.

Eso nos trajo a la Etapa Dos -publicidad-. La prensa ya no podía ignorar por completo a los manifestantes. Así que la prensa intentó un aire de superioridad. ¿Qué sabían de la economía estos jóvenes necios e ignorantes y unas cuantas mujeres viejas? ¿Tenían algún programa positivo? ¿Estaban disciplinados? Las manifestaciones, nos dijeron, se desinflarían rápidamente. Pero con lo que no contaban la prensa ni los poderes (nunca parecen aprender) es que el tema de la protesta resonó ampliamente y muy pronto prendió. En ciudad tras ciudad, comenzaron ocupaciones semejantes. Los desempleados de 50 años comenzaron a unirse. Y también lo hicieron las celebridades. Los sindicatos también, incluido ni más ni menos que el presidente de la AFL-CIO. La prensa fuera de Estados Unidos comenzó ahora a seguir los sucesos. Cuando les preguntaron qué pedían, los manifestantes replicaron: justicia. Esta respuesta comenzó a parecer significativa a más y más gente.

Esto nos condujo a la Etapa Tres -legitimidad-. Los académicos de una cierta reputación comenzaron a sugerir que el ataque a Wall Street tenía cierta justificación. De pronto, la voz principal de la respetabilidad centrista, The New York Times, publicó un editorial el 8 de octubre en el que se afirmaba que quienes protestaban tenían de hecho un mensaje claro y prescripciones específicas de políticas públicas, y que el movimiento era algo más que un levantamiento juvenil. El periódico continuó: La inequidad extrema es el sello de una economía disfuncional, dominada por un sector financiero impulsado en gran medida por la especulación, la estafa y el respaldo gubernamental tanto como por la inversión productiva. Un lenguaje fuerte para venir de ese diario. Y luego el comité demócrata de campaña para el Congreso comenzó a circular una petición pidiendo a los militantes del partido que declararan: Estamos con las protestas de Ocupa Wall Street.

El movimiento se había hecho respetable. Y con la respetabilidad vino el peligro -la Etapa Cuatro-. Un movimiento de protesta importante que ya prendió enfrenta comúnmente dos amenazas importantes. Una es la organización de significativas contramanifestaciones en las calles, de la derecha. Eric Cantor, el líder republicano en el Congreso, de línea dura y bastante astuto, ya hizo un llamado para tal efecto. Estas contramanifestaciones pueden ser bastante feroces. El movimiento Ocupa Wall Street necesita estar preparado para esto y pensar a fondo cómo va a manejar o contener esto.

Pero una segunda y mayor amenaza viene del mismo éxito del movimiento. Conforme atrae más respaldo, aumenta la diversidad de puntos de vista entre los manifestantes activos. El problema aquí es, como siempre, cómo evitar el monstruo Escila de volverse un culto amarrado que podría deshacerse debido a lo restringido de su base, y el monstruo Caribdis de ya no tener una coherencia política por volverse muy amplio. No hay una fórmula simple de cómo manejarse para evitar irse a cualquiera de esos dos extremos. Es difícil.

Y en cuanto al futuro, podría ocurrir que el movimiento vaya en aumento de su fuerza. Podría ser capaz de hacer dos cosas: forzar a una restructuración de corto plazo de lo que el gobierno haga para minimizar las obvias penurias que agudamente siente la gente, y puede conseguir una transformación de largo plazo de cómo piensan grandes segmentos de la población estadunidense acerca de las realidades de la crisis estructural del capitalismo y sobre las transformaciones geopolíticas importantes que ocurren porque ahora vivimos en un mundo multipolar.

Aun en el caso de que el movimiento Ocupa Wall Street comenzara a extinguirse, debido al desgaste o la represión, ya triunfó y dejará un legado duradero, como lo hicieron los levantamientos de 1968. Estados Unidos habrá cambiado en una dirección positiva. Y como dice el dicho: Roma no se hizo en un día.

Un sistema-mundo nuevo y mejor, un Estados Unidos nuevo y mejor, es una tarea que requiere los repetidos esfuerzos de repetidas generaciones. Pero es cierto que otro mundo es posible (si no es que inevitable). Y podemos hacer la diferencia. Ocupa Wall Street está haciendo la diferencia, una gran diferencia.

La alcaldía de Nueva York suspende el desalojo de los “indignados” del parque Zuccotti

La alcaldía de Nueva York ha suspendido el desalojo de la acampada de ”indignados” en el parque Zuccotti, previsto para este viernes por la mañana.

Así lo anunció en torno a las 6.20 de la mañana el Gobierno de la ciudad, que explicó que la empresaBrookield, propietaria de la parcela, había decidido posponer la operación.

El Alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, trataba de argumentar este jueves el desalojo de la plaza por motivos de seguridad y salud.

“Nuestra posición siempre ha sido la misma”, explicó la alcaldía, “proteger la salud pública y la seguridad y garantizar los derechos de todos los neoyorquinos. Brookfield cree que puede llegar a un acuerdo con los acampados para que el parque permanezca limpio y seguro y esté a disposición del público y nosotros seguiremos observando la situación”.

Unas mil personas madrugaron para arropar a los acampados, que emprendieron una operación de limpieza nocturna con la esperanza de evitar un desalojo que hubiera supuesto el fin de la ocupación.

Bloomberg había anunciado que la limpieza arrancaría al amanecer. El Alcalde y el jefe de policía, Raymond W. Kell, se acercaron el miércoles para advertir en persona a los acampados de los planes de desalojo.

Este viernes los acampados no estaban solos. Les acompañaban líderes sindicales y miembros de grupos demócratas como Democracy for America, que denunciaban lo que consideran un atentado contra la libertad.

“I am too big to fail”, decía una de las pancartas. “Todos sabemos dónde está la verdadera porquería”. La muchedumbre mermó un poco en cuanto se anunció que no habría desalojo. Algunos se fueron a trabajar. Pero muchos se quedaron a charlar con los reporteros de las televisiones o a desayunar en los puestos de comida que bordean el parque.

El debate era si permanecer en el parque o marchar hasta el ayuntamiento o hasta Wall Street. Una minoría lo hizo y hubo algunos arrestos.

El parque Zuccotti es una plazoleta del sur de Manhattan entre la avenida Broadway y Trinity Place. Aquí almorzaban los empleados de las oficinas. Pero todo cambió a mediados de septiembre, cuando los “indignados” neoyorquinos acamparon en el parque para protestar.

Se trataba de ocupar Wall Street. Pero Wall Street estaba blindado y los ‘indignados’ se instalaron en este lugar. El parque es propiedad de la empresa Brookfield, pero está abierto al público. Un status jurídico que por ahora ha mantenido a los acampados a salvo de cualquier intervención policial.

Artículo publicado en Librered.net

Video: 50.000 indignados toman las calles de Nueva York

Una manifestación de al menos 50.000 personas congregó este miércoles en Manhattan, en el corazón de Nueva York, a la mayor protesta hasta el momento del movimiento “Occupy Wall Street”.

El movimiento ha ganado en respaldo popular. Los medios de comunicación ya no silencian las protestas y 15 organizaciones sindicales, entre ellas la UFT -de profesores- y la TWU -del transporte público- anunciaron que respaldan las demandas de las protestas, que se centran en los privilegios de los bancos y las desigualdades que fomenta el sistema financiero dominante.

La Policía ha vuelto a desplegar un importante operativo para blindar Wall Street, el centro económico de la ciudad y de Occidente, para evitar que los manifestantes accedan a la calle. Los indignados se concentran en Zucotti Park y la plaza Liberty.

La manifestación de este miércoles llegó a Foley Square, en el centro cívico de Manhattan. Los manifestantes no cifran el número de asistentes a la convocatoria, pero parece que la cifra ronda los 50.000.

Durante los últimos días, muchas personalidades de la cultura han mostrado su apoyo a la causa del movimiento. Primero fueron la actriz Susan Sarandon y el cineasta Michael Moore. Ayer fue el actor Martin Sheen, quien aseguró que el corazón financiero de Manhattan ha sido escenario durante “demasiado tiempo” de “comportamientos escandalosos”.

“Occupy Wall Street”, que hace casi tres semanas empezó a plantar cara al sistema con apenas un centenar de personas, se ha convertido en una desafiante respuesta de la sociedad civil estadounidense contra los excesos del sistema financiero, que se extiende por otras zonas del país.

“La injusticia de los bancos y las corporaciones”

“Todos luchamos por la misma causa. La injusticia de los bancos, de la América corporativa, las empresas que reducen sus plantillas y se llevan los puestos de trabajo al extranjero”, afirmó Michael DiGlio, de 46 años, miembro del gremio de empleados del sector de la comunicación CWA.

DiGlio se unió a miles de personas que trasladaron sus protestas a la plaza Foley, en el sur de Nueva York, a unos pasos del puente de Brooklyn donde este fin de semana se vivieron los momentos más tensos desde que Occuppy Wall Street se atrincheró en el corazón del distrito financiero, con la detención de 700 simpatizantes.

En medio de una fuerte presencia policial pero sin incidentes de relevancia, los indignados de Wall Street salieron a la calle con renovadas fuerzas por el apoyo de 15 sindicatos, así como estudiantes y una veintena de organizaciones comunitarias.

DeGlio, trabajador de Verizon, una empresa que cerró la semana pasada un conflicto laboral con 45.000 empleados en huelga desde comienzos de agosto, dijo apoyar “al cien por cien” las demandas y lamentó que las compañías estén recortando derechos a sus empleados.

Por su parte, Emily Sparkle, de 42 años, dijo que, “nunca antes había visto junta a tanta gente que piensa parecido”, y aseguró sentirse “muy orgullosa” de acudir a la protesta acompañada de su hijo Joshua, de tres años, para que vea “algo que puede instigar un cambio en el sistema”.

Precisamente este jueves se conoció que un grupo de personas arrestadas el pasado fin de semana en el puente de Brooklyn acudieron a los tribunales para demandar a la ciudad de Nueva York por lo que consideran una trampa de la policía para reprimir su derecho constitucional a manifestarse.

Los demandantes aseguraron que de forma “premeditada, planeada y calculada”, la policía permitió a los manifestantes llegar hasta el puente de Brooklyn y entonces, y “sin previo aviso”, los agentes les impidieron abandonar el lugar y procedieron a la detención de cientos de personas, lo cual consideran una “trampa policial ilegal”.

Los simpatizantes de “Occupy Wall Street” llevan acampados desde el pasado 17 septiembre en el distrito financiero de Nueva York para clamar contra la crisis económica y los abusos del sector bancario y buscar que “se escuche la voz del 99 % del país y no la del 1 % que sigue enriqueciéndose”.

Artículo publicado en LibreRed.net

Miles de indignados marchan por las calles de Nueva York

“Esta manifestación demuestra que no se trataba sólo de un pequeño grupo de jóvenes indignados con el poder económico de Wall Street si no que toda la sociedad lo está. Ellos crearon el espacio en la plaza de la Libertad y después se prendió la chispa. La gente estaba esperando que ocurriera algo y ellos han sido el detonante. Esto es sólo el principio”. Naomi Klein, conocida activista canadiense y analista política y económica, autora entre otros del popular libro The Shock Doctrine, hacía estas declaraciones a EL PAÍS en la calle Broadway mientras caminaba junto a miles de personas que se dirigían a la plaza de la Libertad. En el perfil de Twitter de los organizadores, se asegura que más de 50.000 personas se han concentrado en el rebautizado parque Zuccotti. Allí comenzó y terminó una protesta que arrancó hacia las tres de la tarde (nueve de la noche hora peninsular española), cuando miles de indignados partieron en dirección a Foley Square, donde organizaciones ciudadanas y sindicatos como el de las enfermeros, con más de 170.000 afiliados o el de los empleados de transporte público, con 38.000, habían convocado a los ciudadanos para expresar su apoyo al movimiento Occupy Wall Street.

Los centenares de jóvenes que acamparon hace 18 días en la plaza de la Libertad y a los que mucha gente no tomó en serio, recibían así el espaldarazo definitivo de los trabajadores neoyorquinos. “Todo el mérito es de estos chicos, que han osado ocupar una plaza y hacerse oir. Ellos son el futuro y nosotros, desde los sindicatos, tenemos que apoyarles porque sus reivindicaciones también son las nuestras. Wall Street lleva demasiado tiempo estrujando a los trabajadores y estos chicos nos han ayudado a recordarlo. Hay que cambiar el status quo”, declaraba Paul Piazza, del sindicato TWU.

“Somos los indignados de Nueva York”. Las palabras en español de Héctor Figueroa, del sindicato de empleados internacionales, que agrupa a casi dos millones de personas, fueron coreadas en alto por los miles de asistentes a la manifestación que recorrió el distrito financiero de Nueva York. Con cifras que bailaban entre las 8.000 que manejaba la policía extraoficialmente y las 40.000 de las que hablaban los sindicatos, lo cierto es que Nueva York no vivía una marcha con tanta energía, tan multitudinaria y tan heterogénea desde las protestas contra la guerra de Irak en 2003. Desde estudiantes de secundaria hasta oficinistas, amas de casa, profesores, camioneros, jubilados… los manifestantes parecían ser un crisol de toda la sociedad estadounidense, incluidos sus inmigrantes latinos o su minoría de raza negra, ese 99% de la población que dicen representar frente al 1% formado por los más ricos. Y al contrario de las pasadas manifestaciones de indignados, donde la presencia policial era casi mayor que la de manifestantes, esta vez la policía se mostró menos agresiva, y Occupy Wall Street informa por ahora de 18 detenciones.Solo se han registrado altercados al finalizar la marcha, cuando varios grupos de personas se han salido del recorrido establecido y la policía ha actuado contra ellos. Sin duda pesó la mala prensa recibida por los agentes tras los violentos arrestos de los pasados días 23 y 30 de septiembre, saldados con 800 detenidos en total, y que fueron una de las razones que popularizaron el movimiento Occupy Wall Street entre los neoyorquinos.

Al confluir la marcha en el parque de la Libertad, sindicalistas, estudiantes, parados y jubilados conversaban animadamente sobre el futuro. “El siguiente paso es el boicot comercial”, decía uno. “Huelga general” decía otro. “Sacar el dinero de los bancos” comentaba una mujer. La lluvia de ideas era intensa, tanto en grandes como en pequeños grupos. Lo que todos parecían tener claro es que subirle los impuestos a Wall Street y exigir responsabilidades penales a los responsables de la crisis financiera no finalizaba con esta manifestación. Para Paul Piazza, conductor de metro, el mensaje era claro: “Los políticos toman nota cuando ven a la gente en la calle. Hoy la han visto y si son inteligentes, reaccionarán porque no tenemos intención de volver a sentarnos a ver la televisión. Los ciudadanos hemos decidido exigir responsabilidades y vamos a seguir tomando las calles, en Nueva York y en el resto del país. Los jóvenes han arrancado pero somos muchos los que estamos dispuestos a seguirles. De aquí debería salir una sociedad diferente”.

Protestas similares a las de Nueva York se han sucedido este martes en las localidades de Boston, Los Angeles, San Louis, Chicago y Kansas, según ha informado el diario estadounidense The Washington Post.

Artículo publicado en ElPais.com

Las protestas contra Wall Street suben de tono en Nueva York

La Policía detiene a 700 manifestantes en Manhattan mientras el movimiento se extiende por EEUU

El parque Zuccotti, una pequeña franja verde entre los rascacielos de la parte baja de Manhattan, se ha convertido en el centro de las protestas contra Wall Street que desde hace dos semanas ocupan el centro financiero de la ciudad y que el sábado provocaron unas 700 detenciones, la mayor ola de arrestos en Nueva York desde la convención republicana de 2004.

Lejos de apagar las protestas con la acción policial, ayer hubo varias manifestaciones en otras ciudades de EEUU.

Esta no es una ciudad muy dada a manifestaciones, por lo que el episodio del fin de semana perturbó considerablemente el caos rutinario de la Gran Manzana. Las detenciones se produjeron por la tarde, cuando miles de personas decidieron ocupar el puente de Brooklyn y, desoyendo las consignas policiales, se salieron del área peatonal y ocuparon la parte destinada a los coches, paralizando el tráfico.

Al grito de “¿De quiénes son estas calles? Estas calles son nuestras”, los manifestantes empezaron a avanzar hasta que llegó un momento en que la Policía formó una valla humana a mitad del puente y comenzó a detener a los que querían pasar, mientras la multitud gritaba “Dejadles ir, dejadles ir”. Hubo algunos momentos de descontrol, varias personas cayeron al suelo, pero dentro del caos las detenciones se produjeron de forma relativamente pacífica.

Algunos testigos presenciales aseguraron luego que las fuerzas del orden provocaron el enfrentamiento al permitir que los manifestantes se adentraran en el puente para luego rodearlos con redes naranjas, que han usado estos últimos días para contener las protestas, dejándoles sin salida.

Un responsable policial declaró incluso a The New York Timesque la Policía “tenía previsto hacer algo” ya por la tarde, al despachar diez camiones del centro penitenciario de Rikers Island por si se producían detenciones.

“Los policías miraron y no hicieron nada, parecían guiarnos hacia la parte del puente donde circulan los coches”, dijo Jesse Myerson, uno de los portavoces del movimiento contra los especuladores y operarios financieros Occupy Wall Street. La mayoría de los detenidos fueron puestos ayer en libertad. Han sido acusados de provocar escándalo y desorden en la vía pública y deberán comparecer ante un juez de aquí a un mes.

La convivencia en Wall Street no ha sido fácil desde que el pasado 17 de septiembre el movimiento decidiera asentar su protestas en el centro financiero. La masiva presencia policial ha intentado desde el principio acordonar lo más posible las protestas en una parte de la ciudad de calles angostas, especialmente densa de edificios.

Occupy Wall Street sigue siendo marginal pero lo que empezó con la sentada de unas 500 personas, está recabando cada vez más apoyos. El director de documentales, Michael Moore, la actriz Susan Sarandon y el empresario de rap Russell Simmons han respaldado a los “indignados” y han ido a verles.

Algunos sindicatos, como el de profesores y el de transportistas, también han mostrado su solidaridad. El presidente de la mayor central sindical estadounidense AFL-CIO, Richard Trumka, sin dar del todo su apoyo, declaró que Wall Street estaba “fuera de control y, a veces, el único recurso” que quedaba era “salir a la calle y llamar la atención sobre los problemas reales”.

Ayer, una cierta normalidad había vuelto al parque Zuccotti, aprovechando un espectacular día de otoño. Los manifestantes han asegurado que, de momento, no quieren poner fin a su acampada, dado que cuentan con el permiso de los propietarios del parque (privado de uso público).

Comprensión de Bloomberg

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg no sabe muy bien qué hacer. “La gente tiene el derecho de protestar, pero también debemos asegurarnos de que la gente puede pasar por las calles sin ser molestada”, dijo el alcaldela semana pasada. “Es cierto que la protesta es parte de nuestra cultura, también es cierto que hay otras preocupaciones sociales, como las condiciones de salubridad”.

Además de Nueva York, protestas similares han tenido lugar en Washington, Los Ángeles, Boston, Filadelfia, Seattle y Chicago, para expresar su solidaridad con los “indignados” de WallStreet. El sábado, la Policía en Massachusetts arrestó a más de una veintena de personas entre unos 3.000 manifestantes que ocuparon brevemente las oficinas en Boston del Bank of America, el mayor banco del país.

En los alrededores del Ayuntamiento de Los Ánge-les, unas 2.000 personas también se manifestaron mientras que en Raleigh (Carolina del Norte), un grupo denominado Occupy Raleigh había convocado a cientos de activistas, sindicatos, iglesias y comunidades a una reunión para organizar protestas similares.

Artículo publicado en público.es