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Fotogaleria: Grècia Vaga General 6N, 7N

el País

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Grecia, paralizada por la huelga general de 48 horas contra la austeridad

6/11/12 El País

Grecia despertó paralizada debido al inicio de una huelga general de dos días contra las nuevas medidas de austeridad que pretende aprobar mañana en el parlamento el gobierno del conservador Andonis Samarás.

Hoy no funcionarán metro, autobuses, trolebuses, tranvía o trenes en las principales ciudades del país, Atenas y Salónica.

También los barcos, tanto de transporte de mercancías como de pasajeros, quedarán amarrados a puerto por la participación de los marineros, estibadores y personal portuario en la huelga.

Los controladores aéreos llevarán a cabo un paro de tres horas, lo que ha obligado a cancelar una docena vuelos, mientras que otra treintena sufrirán retrasos.

Se espera un paro masivo en el sector industrial, en las empresas de titularidad pública y en la administración.

Los centros de salud y hospitales funcionarán sólo de urgencias ya que el personal sanitario secunda una huelga que comenzó el lunes.

Igualmente, los abogados siguen una huelga de brazos caídos de lunes a viernes.

Resta por ver cómo afectará el paro al pequeño comercio, pues junto a las principales confederaciones sindicales de trabajadores, GSEE y ADEDY, la huelga también está apoyada por dos asociaciones de pequeños empresarios y comerciantes, ESEE y GSEVEE.

Fotogaleria: Protestes a Grècia davant la visita de Merkel

Público.es

Nou assalt a Grècia

Josep Maria Antentas | Público

La treva postelectoral grega ha acabat. Després d’una espècie de parèntesi temporal il·lusori a manera d’armistici fal·laç, la nova tanda de retallades previstes i la vaga general del passat dia 26 mostren que la partida arrenca de nou. Estem, segurament, davant l’inici d’una nova onada de lluites i d’intensificació de les contradiccions socials.

Després de les eleccions celebrades a cor obert el 17 de juny ja va quedar clar que el govern de coalició de Samaras estaria abocat a aprofundir la política de retallades. Potser com a màxim podria obtenir un tracte públic menys arrogant per part de la Troica, una escenificació menys humiliant de la submissió neocolonial de les elits polític-financeres gregues, però en cap cas un canvi de rumb ni una relaxació significativa de les mesures d’ajust. El bulldòzer de l’austeritat seguiria avançant implacablement, triturant al seu pas drets socials i dignitats personals i col · lectives. Aquest era el pronòstic de tota l’esquerra política i social grega llavors. I així ha estat.

La pèrdua de poder adquisitiu amb l’enfonsament de salaris i pensions, la desocupació, la destrucció dels serveis públics amb la sanitat al capdavant… constitueixen els elements principals d’un quadre de descomposició i pauperització social que s’accentua dia a dia sota el xoc perllongat d’un ajustament estructural que sembla no tenir fi i del qual el nou pla de retallades és només un altre capítol més, avantsala del següent. La política de reducció de la despesa té el seu correlat en un massiu pla de privatitzacions, l’objectiu pretès del qual és recaptar 19.000 milions d’euros fins al 2015, i que constitueix una immensa operació de “despossessió social” de la riquesa col · lectiva per ser lliurada a interessos privats i estrangers. Un espoli organitzat en tota regla en nom del deute.

El govern de Samaras, tot i tenir majoria parlamentària, és un govern feble, amb baixa legitimitat social. Això no significa que hagi de caure fàcil i ràpidament però el fons de crisi social i política persisteix i s’agreuja. La “Troica estrangera i la nacional”, seguint la fórmula emprada per Tsipras, està lluny, molt lluny, d’haver estabilitzat la situació. Ni molt menys.

Grècia viu una situació política contradictòria. El poble grec no està derrotat i no ha llançat la tovallola. És conscient d’alguna manera que la victòria és possible. Però al mateix temps el cansament és patent, després d’anys de dura resistència i després de l’agredolça sensació d’haver tingut a tocar la possibilitat de fer pujar un govern anti-austeritat al juny.

Si s’imposa el cansament i la desesperació seran les lògiques de descomposició social, i amb això l’ascens de l’alternativa neonazi d’Aurora Daurada (ja la tercera força en els sondejos però encara lluny de Nova Democràcia i Syriza), les que prevaldran. Si són la ferma voluntat de resistència i les ganes de vèncer els que ho fan l’escenari serà l’oposat. De moment el 26S, amb un important nivell de seguiment especialment en el sector públic (ensenyament, sanitat, administració …) i manifestacions considerables en diverses ciutats, representa un pas en la bona direcció.

En temps mítics el poble d’Atenes va viure aterrit pel Minotaure. Avui és tot el poble hel · lènic qui pateix el terror despòtic de l’insaciable Minotaure financer, la fosca ombra desbocada del qual s’allarga per tota la Mediterrània. Encara que d’aparença invencible el monstre amb cos d’home i cap de toro va ser finalment abatut per l’heroi Teseu, combinant valentia i intel · ligència. El poble grec no té avui herois mítics. Ell és l’heroi col · lectiu, format per milions d’anònims herois quotidians, d’una tragèdia al final de la qual ja veurem qui riu i qui plora, si el capital o nosaltres.

La troika pide al Gobierno griego alargar a seis días la semana laboral

Efe

La troika internacional que supervisa la economía griega ha pedido al Gobierno que flexibilice las relaciones laborales con diversas medidas, entre ellas aumentando la semana laboral de cinco a seis días.

La información procede de un correo electrónico enviado por representantes de la troika -formada por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- a los ministerios griegos de Finanzas y Trabajo y filtrado este lunes por el diario económico ‘Imerisia’. La autenticidad de este e-mail y de su contenido fue confirmada a Efe por una fuente del Ministerio de Finanzas que no quiso revelar los detalles de su contenido.

Entre las propuestas más polémicas se encuentra aumentar la semana laboral a seis días y reducir el descanso mínimo entre turnos de trabajo a once horas, además de eliminar las restricciones a los cambios de turno de mañana y de tarde según las necesidades del empresario, relata el diario “Imerisia”.

Igualmente, la troika exige reducir a la mitad la indemnización por despido y el plazo del que dispone el empresario para notificar al trabajo su rescisión de contrato. También pretende que disminuya la contribución al Fondo de la Seguridad Social que pagan las empresas por cada empleado, a pesar del empeoramiento de la recaudación del Estado en este sentido.

“No se trata de propuestas nuevas, pues la troika lleva tiempo haciéndolas. Pero, de momento, son sólo propuestas, no significa que el Gobierno griego deba aceptarlas”, explicó a Efe la fuente ministerial, que solicitó el anonimato por lo delicado del asunto.

La tasa de desempleo en Grecia se situó en mayo en el 23,1 % de la población activa (54,9 % en el caso de los menores de 25 años) y el nivel adquisitivo de los trabajadores griegos ha caído a niveles de hace tres décadas, según cálculos de los sindicatos griegos.

Los inspectores de la troika se encuentran en Grecia desde la pasada semana, aunque los jefes de misión llegarán el viernes para negociar con el Gobierno de Atenas con el objetivo de supervisar el nuevo plan de ahorro valorado en 11.600 millones de euros. La troika debe dar el visto bueno a los nuevos recortes presupuestarios para que los socios europeos accedan a liberar un nuevo tramo, de 31.000 millones de euros, del rescate financiero concedido a Grecia el pasado marzo.

Grecia pedirá ampliar de 2014 a 2016 el plazo para ejecutar los recortes

El primer ministro heleno, Andonis Samaras, comunicará su petición a Merkel y a Hollande la semana que viene, según ‘Financial Times’. La propuesta es similar a la que planteaba la coalición izquierdista Syriza, y que tantas críticas despertó en la UE.

Grecia no puede más. Los incesantes planes de ajuste asfixian a los ciudadanos griegos y a sus administraciones públicas que se ven incapaces de hacer frente a las deudas que crecen con cada plan de ayuda que les llega desde la UE. La situación se ha vuelto tan insostenible que el Gobierno griego tiene pensado solicitar dos años más para cumplir con el plan de austeridad impuesto por Europa. El primer ministro del país, Antonis Samaras, tiene previsto explicar su la próxima semana durante las conversaciones que tiene previsto mantener con la canciller alemana, Angela Merkel, en Berlín, y con el presidente francés, François Hollande, en París.

Según informa el diario británico Financial Times, Grecia ve prácticamente imposible ejecutar un nuevo recorte de 11,5 millones de euros en el plazo comprendido entre 2013 y 2014 -el equivalente al 5% de su producción nacional anual- para poder hacer frente al rescate financiero concedido por la Unión Europea o por el Fondo Monetario Internacional. Así, el plan de extensión que planea el Ejecutivo griego plantea un ajuste más lento que se prolongaría hasta el año 2016.

De este modo, Grecia tendría la posibilidad de aliviar el ritmo de los ajustes y de reducción del déficit, hasta 1,5 puntos porcentuales del PIB al año, en lugar de los 2,5 puntos actuales. Asimismo, según el documento, el país heleno requeriría de financiación adicional por importe de 20.000 millones de euros para cumplir los presupuestos, ya que el ritmo de reducción de déficit entre 2013 y 2014 sería inferior al planeado. Estos fondos podrían proceder de los préstamos existentes por parte del FMI, la emisión de letras del Tesoro e, incluso, de un aplazamiento del reembolso de los préstamos del primer rescate desde 2016 hasta 2020, cuando se espera que comience a devolver los créditos del segundo rescate.

Similar propuesta de la izquierda

El planteamiento que tiene previsto hacer Samaras no dista en lo esencial de la propuesta electoral que la coalición izquierdista Syriza puso encima de la mesa para las elecciones generales que se celebraron en el país heleno el pasado junio . Su líder, Alexis Tsipras, dijo que pediría a los acreedores del país una moratoria del pago de la deuda y, por eso, fue duramente criticado por las instituciones europeas, hasta el punto que se hizo creer que si la izquierda resultaba vencedora en los comicios, Grecia estaba en riesgo de abandonar el euro.

El Tesoro de Grecia logró colocar este martes 4.062,5 millones de euros en letras con vencimiento a tres meses, lo que representó un 30% más del objetivo previsto y supone la mayor emisión de deuda a corto plazo llevada a cabo por el país heleno desde que recibiera un segundo rescate en marzo de 2012, aunque para ello tuvo que abonar unos intereses ligeramente más altos que en la anterior operación del mismo tipo. En concreto, la agencia colocadora saldó la subasta ofreciendo un interés medio del 4,43%, lo que supone un incremento del 3,5% respecto al 4,28% abonado en la operación del pasado 17 de julio. Por su parte, la demanda alcanzó los 4.248 millones.

El incremento en la emisión de letras a tres meses por parte de la Agencia de Gestión de la Deuda de Grecia vino condicionado por la necesidad del país heleno de hacer frente el 20 de agosto al vencimiento de un bono por importe de más de 3.000 millones.


Publico.es

Triunfó el miedo en Grecia, pero la esperanza sigue

Josep Maria Antentas, desde Atenas | Público.

La Troika respira tranquila. Habrá un nuevo gobierno pro-Memorando en Grecia. El eslábon más débil de la zona Euro aún no se desfondrado. La oligarquía financiera, este 1% que señala Occupy Wall Street, vió con preocupación estos días como el fantasma surcaba de nuevo. Ayer quizá compraron tiempo, consiguiendo apuntalar precariamente un andamio que se cae. Pero el fantasma ha vuelto para quedarse.

La realidad es que la crisis económica y social se transformó en crisis política generalizada, en términos gramscianos en una crisis de hegemonía y una “crisis orgánica del Estado”. Las políticas de ajuste estructural hicieron implosionar el sistema de partidos tradicional en Grecia y la brecha abierta no va a cerrarse fácilmente.

El miedo, alimentado por una verdadera campaña de terror mediático de la derecha y el chantaje neocolonial de la Troika, triunfó sobre la esperanza. Pero la alegría de la Troika puede ser efímera. El nuevo gobierno será un gobierno débil, formado por partidos desacreditados carentes de legitimidad, y tendrá el mandato de proseguir con unas políticas impopulares que provocarán nuevas y decididas movilizaciones. Las declaraciones, tras conocer su victoria, del candidato de Nueva Democracia Samaras afirmando que llevará al país por “la senda de la prosperidad” son poco más que un mero ejercicio de cinismo que serán pronto desmentidas por la realidad.

’No future’ es lo único que las políticas de la Troika y sus vasallos ofrecen al pueblo griego. Aunque cansado por dos años de resistencia tenaz, éste ha decidido no morir sin presentar batalla, no rendirse de forma indigna. Luchando cual gato panza arriba, aún desde la acumulación de derrotas, paradójicamente el pueblo griego ha recuperado su mejor arma: la confianza en la capacidad de vencer.

El ascenso de Syriza, bajo las cenizas de un PASOK descompuesto y en ruinas, se basa en su capacidad de combinar crediblidad política y social con credibilidad electoral, en un escenario de levantamiento social prolongado. La clave de su éxito es que aparece como una formación “distinta” e inmaculada frente a los recortes a la que no se le puede reprochar haber colaborado con el infame PASOK ni gobernar con él en regiones o municipios aplicando políticas de recortes. Su propuesta de formación de un gobierno de izquierdas anti-Memorando durante la campaña de las elecciones del 6 de mayo fue la palanca que la propulsó electoralmente y que modificó las coordenadas del debate electoral. De golpe, la posibilidad de un “gobierno de izquierdas” apareció como una salida concreta y factible a la pesadilla de los recortes, como una fórmula casi mágica a la que una parte del pueblo griego se agarró en medio del desamparo.

El positivo e impactante ascenso de Syriza no sólo ha significado un rayo de esperanza para los trabajadores griegos, sino que también ha capturado la imaginación de la izquierda europea, desprovista de referencias y experiencias prácticas exitosas y conciente de que en el país helénico se libra la batalla más decisiva del continente en el combate global contra los planes del capital financiero. Conviene, sin embargo, no idealizar acríticamente Syriza, una coalición plural y en la que coexisten orientaciones distintas, algunas de ellas muy moderadas, otras conscuentemente anticapitalistas. Sus debilidades organizativas y de implantación social son enormes y sus propuestas programáticas y discurso político presentan límites e inconsistencias importantes. Del 6 de mayo al 17 de junio se ha hecho notar un ligero desplazamiento de las propuestas de Syriza sobre el Memorando, la deuda y las cuestiones clave hacia formulaciones un poco más ambiguas y menos rupturistas, aunque manteniendo un claro perfil de oposición a la lógica del ajuste estructural, sobre el que se cimienta su credibilidad y su identidad política.

En este nuevo escenario el fortalecimiento de la auto-organización social en los barrios y centros de trabajo seguirá siendo la variable clave pues no se podrá iniciar ninguna lógica consistente de ruptura con las políticas de ajuste estructural sin una sociedad movilizada y organizada. Queda también pendiente como tarea crucial para esta nueva etapa contra el gobierno Samaras buscar formas de unidad y colaboración de los principales componentes de la izquierda griega, en particular entre Syriza y la coalición anticapitalista Antarsya, débil electoralmente (0’33% ayer) pero con una implantación social igual o superior a la primera, sin olvidar al KKE (4,4% ayer), el principal partido de izquierdas en términos militantes y que hasta ahora ha practicado una sectaria política aislacionista a todas luces fallida.

“El futuro no pertenece a los asustados, sino a los portadores de esperanza” señaló Tsipras ayer tras conocer los resultados. En su discurso final ante centenares de simpatizantes y seguidores, un poco decepcionados por lo que pudo ser y no fue pero concientes de que el combate es largo, anunció firmeza contra los recortes y la necesidad de proseguir la movilización.

Ayer se perdió quizá una batalla, pero esto está lejos de haber terminado. Mientras Tsipras finalizaba sus palabras la voz de Patti Smith enviaba atronadoramente por los altavoces un mensaje directo a la Troika: “People have the power”.

*Artículo publicado en Público, 18/06/2012.